lunes, 14 de abril de 2014

EL GATO

Entra de un salto por la ventana
(plinkplin plankeo)
y deja huellitas en el piso:
son marcas de color nube de lluvia.

Y si sus patas están mojadas,
(tlinktlin tlinkeo)
entonces sus huellas son del color
del azúcar caramelo.

Pero si duerme y en sueños brinca,
(¡Shh! ¡No hay que hacer ruido!)
sus huellas son de colores arcoíris.
Y para que se vean mejor

es por eso que el gato es negro.

sábado, 22 de marzo de 2014

Sin Nombre

Puntualmente cada noche,
subes a mi cama con ese sigilo natural en ti.
Me besas,
si a lo que haces se le puede llamar de ese modo.
Te acurrucas
y acomodas perfectamente en el cuenco de mi brazo.
Yo te acaricio mientras acepto sumisamente
que eres el único ser
con el que deseo acompañar la soledad que inunda mi cama,
como si cayera en un pozo de agua
que se formó con mis lagrimas.

Tu presencia hace menos ruda su negativa a estar conmigo.

Porque, si cierro los ojos,
me permites sentirlo,
aunque sea un poco.

Acaricio tu pelo negro, sedoso y me siento en casa.
Aunque el hogar se haya quedado en el desierto.

Me abrazo a tu cuerpo
que llega a mi lado todas las noches aún sin pedirlo. 
Duermo contigo,
pero eso no simboliza que le sea infiel.

La más de las veces,
me despierto a mitad de ningún sueño
porque él se los quedo todos.
Y allí te veo.
Durmiendo complacido, cerca de mi.
Tocándome ligeramente con la punta de tus dedos,

dulce gato mío.

miércoles, 12 de marzo de 2014

De Amores

No busco amores en redes sociales. Tengo los propios fuera de ellas. Tengo a mi hija, que por las noches me patea. Tengo a mi gato que tiene la creencia de que mi panza es su cama. Tengo a mi papá que no sabe que decir y solo me abraza y a mi tía, que considera que es poca la comida para-un-regimiento que me da. Y tengo a mi amiga que es hermana, a mi madre intermitente y a mi hermana que hacia su paraíso tropical, poco a poco me jala. Y te tengo a ti, que no puedes estar conmigo; pero que a pesar de todo me amas.

martes, 11 de marzo de 2014

Nueva Rutina

Cada mañana es lo mismo. Las aves me gritan: “Arriba, que nada pasa”. Y el gato, en amorosa complicidad, me canta: “Déjame salir por ellas. Yo me comeré una cada día hasta que se acaben, para que dejen de molestar”.

Así es esta nueva rutina.


Después, todo el día espero, desesperadamente y sin esperanza, alguna señal tuya que me diga: “Aquí estoy. En mi pecho está reservado el espacio para tu alma”. Pero no sucede. Todo ese silencio tuyo, lo lleno con un ruido ensordecedor que me grita que estoy sola. Y luego me tumbo en la cama y cierro los ojos sin ganas de volver a abrirlos. Lloro por dentro, para mi. Me inundo para que la sal de mis lágrimas me seque el dolor de tu ausencia. Y en medio de la noche y sin razón aparente, me despierto con unas ganas ineptas de irme hacia ti, para de nuevo recorrer de tu mano todos esos lugares comunes que tanto bien nos hicieron y olvidar y hacerte olvidar tus errores y los mío, que no son pocos, pero que no eran tan grandes como para separarnos.

jueves, 6 de marzo de 2014

Hogar

¿Dónde está el hogar?
Pensé que estaba a su costado derecho.
Y ahora que me echó de allí,
ya no se cómo encontrar el norte.

Mi hogar estaba en su pecho,
del lado izquierdo.
Allí me encontraba feliz
y protegida.

No sé dónde está mi lugar,
no sé cómo ser yo,
ni siquiera sé si ahora importa serlo.